sábado, 28 de febrero de 2015

Federico Luppi: "Ahora los puedo asumir y afrontar sin el odio y el horror".

El reportaje de Santiago Varela es la obra que nos regala al gran Federico Luppi sobre las tablas de los teatros españoles. Interpreta a un exmilitar argentino que participó en la represión estatal durante la dictadura, hoy en la cárcel, acepta una entrevista para un reportaje televisivo sobre su participación en el incendio del teatro El Picadero, que ardió en 1981. Con esta obra se nos permite conocer el pensamiento autoritario de aquella época.
Pregunta: El reportaje significa para usted volver a actuar en los escenarios españoles después de 7 años. Por última vez estuvo con El guía del Hermitage de Herbert Morote. ¿Cómo ha sido volver a las tablas españolas con esta obra que habla de una realidad (o de un punto de vista) quizás desconocida para muchos de nosotros?
Federico Luppi: Cuando me fui de España la última vez, por un trabajo que hacía ya con españoles, apareció este tema de las hipotecas y demás y ya no pude venir. Pero estaba totalmente desesperado por hacer una temporada en España o venir a filmar, reencontrarme con una España que a mí me había dado un montón de cosas importantes. Tenía muchas ganas y cuando apareció esto… pues fue de todos el deseo cumplido y de que fuese bien.
P.: El suyo es un personaje difícil porque es complicado encontrar sobre los escenarios un personaje de la parte contraria, de la tiranía, en su caso un militar que atenta contra la libertad de expresión de su pueblo y quema el Teatro Picadero. ¿Qué tiene este personaje para que decidiese interpretarlo siendo usted argentino y conocedor de lo que allí ocurrió?
F.L.: Me dice el otro día un colega argentino “¿cuánto te costó entrar en el personaje?” y yo le dije “me costó salir”, porque toda la vida he vivido con esta gente, soportándolos en cualquiera de las instancias de la vida de un país. No es que los haya llegado a odiar con un criterio vengativo o absolutamente descalificante y antihumano, los he llegado a tener como una especie de bestia negra, incorporados en tu vida cotidiana, como una especie de enfermedad interminable. Cada dos o tres años un golpe militar, gente presa, exiliada o muerta. ¿Cómo es posible que este horror no termine nunca? ¿Cuál es el final de esta odisea tan inmensamente cruel?
De modo que me fui acostumbrando a aceptarlos como fenómenos rechazables que veía todos los días. Por tanto, cuando apareció este personaje le dije al autor que quería hacerlo porque creo que ahora los puedo asumir y afrontar sin el odio y el horror de la víctima, digamos.
P.: El tema central de esta obra es el incendio del Teatro Picadero, en el año 81. ¿La cultura es un elemento perturbador para el poder?
F.L.: La cultura y el poder son casamientos planificados imposibles. Para el hombre de fuerza, del tiro y del revólver la cultura es un elemento perturbador, exactamente. Supongo que en algún momento de su historia personal, la cultura los desnuda en su absoluta carencia de humanismo.
P.: Le cito una frase que usted mismo dijo: “El teatro les pone en la situación de tener que pensar(se)”. Por eso quizás el teatro siempre ha sido un mundo del que el poder intenta mantener al pueblo alejado. Y aunque hoy no se queman teatros, una situación de mucha actualidad es el terrible 21% de IVA. ¿Es una manera de incendiar también?
F.L.: Exactamente. Así es. ¿Sabes qué hacen? Te quitan las herramientas para que vivas. Te quitan su paraguas, tu impermeable, tu plato de comida, tu casa… son formas de dar muerte. No sabes cuánto deseo que la situación cambie, aunque sea sólo un poquito. Por lo menos que la gente entienda otra vez la alegría de vivir, no se puede vivir a merced de las financieras y de los bancos
Con Federico Luppi al finalizar la entrevista.

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