lunes, 9 de marzo de 2015

'Sobre' ajustar cuentas: "Ruz-Bárcenas"

No podemos (o casi) encontrar en teatro un tema de mayor actualidad y más reciente que éste. Cuánto daríamos los ciudadanos por mirar por un agujerito para ver qué ocurre en los juicios y sesiones de declaraciones de políticos imputados. Esta vez no miramos por un agujerito, sino a través de una ventana abierta, la que nos brinda el escenario de un teatro. El teatro, en este caso, no es tan ficción como parece.
Jordi Casanovas es quien realiza la dramaturgia de Ruz-Bárcenas, una obra que nos pone sobre las tablas el segundo interrogatorio del juez Pablo Ruz al extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas. Se trata de una transcripción de la declaración que hizo el 15 de julio de 2013 en la Audiencia Nacional ante el juez. Dirigida por Alberto San Juan, cuenta con las interpretaciones de Pedro Casablanc en el papel de Bárcenas y Manolo Solo encarnando a Ruz.
En este segundo interrogatorio, Bárcenas desmiente todo lo que afirmó en pasadas declaraciones. Ahora aclara la procedencia de ciertas donaciones que recibió el PP, sobresueldos, movimientos económicos no declarados y otros tantos escándalos. Bárcenas confiesa que ha recibido presiones. Por eso está dispuesto a tirar de la manta y aclarar todos los datos que hagan falta.
Jordi Casanovas ha adaptado las cien páginas y casi cuatro horas de declaración, dejando la función reducida a una hora. Salvo recortes y reordenación de algunos fragmentos, todas y cada una de las palabras son las que están en la transcripción. No hay un nombre o cantidad inventados, hay largas enumeraciones de datos y, aunque pueda parecer que no, es una función que mantiene atento e interesado al público todo el tiempo.
Ante todo lo que escuchamos, en ocasiones, se escapan risas de entre el público cuando salen a colación nombres como el de José Luis Moreno o Mercadona. No damos crédito a que todo eso que estamos escuchando sea real y que esté involucrada tanta gente que hoy nos gobierna. Es que todo parece una broma macabra, una desvergüenza y una tomadura de pelo a todos los ciudadanos.  Frases como “me llegó un sobre con 50.000 euros y lo que hice fue dividirlo en otros dos sobres, uno con 25.000 euros y otro con otros 25.000 euros. Uno se lo entregué a Mariano Rajoy y otro a María Dolores de Cospedal”, pronunciada por Bárcenas durante el interrogatorio, es sólo una muestra de las cifras escandalosas que van y vienen.
Manolo Solo, como el juez Ruz, sentado a la derecha del escenario detrás de una mesa llena de papeles pasa lista con nombres y cantidades. Serio y recto en su papel, vemos en él gestos curiosos de sorpresa y perplejidad ante lo que oye. Pedro Casablanc, interpretando al extesorero Bárcenas, consigue una identificación total con su personaje: misma voz, mismo físico, gestos, muecas... Los silencios, las pausas, la determinación, la actitud… nos tiene con la boca abierta desde el comienzo de la función: es Bárcenas. ¡Grande Casablanc!
Ambos realizan verdaderos ejercicios de contención con sus papeles, pues no se mueven de sus sillas salvo en una ocasión: cuando el juez Ruz es llamado y debe abandonar por un momento la sala y Bárcenas aprovecha para situarse frente al público –la audiencia- y realizar un pequeño monólogo en el que explica que ha sufrido amenazas y que ya no le calla nadie.
No se tiran el texto el uno al otro sin más, sino que se escuchan –cosa muy importante sobre un escenario-. Se saben Ruz y Bárcenas y no Solo y Casablanc, cosa que agradecemos y hacen que olvidemos que estamos en un teatro. Por un momento pensé que estaba en la verdadera sala de declaraciones.

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