jueves, 7 de mayo de 2015

Entrevista a Nuria Gallardo y Clara Sanchis por "Donde hay agravios no hay celos".

Donde hay agravios no hay celos, una obra de Rojas Zorrilla y dirigida por Helena Pimenta, se ha estado representando con muchísimo éxito por los diferentes teatros de toda España desde su estreno en el Festival de Teatro Clásico de Almagro y que, casi un año después, finaliza su gira en Sevilla.
Hemos tenido el enorme placer de hablar sobre la función con dos de las actrices que componen el numeroso elenco: Nuria Gallardo y Clara Sanchis, dos mujeres que no necesitan presentación. Una entrevista conjunta con ambas en la que, en lugar de guiarlas yo por las preguntas… me guiaron ellas a mí con sus respuestas. Un hermoso rato que me hicieron pasar y que ahora os traigo por escrito:
Pregunta: Esta obra fue muy representada en su tiempo, contando con muchos éxitos… Sin embargo, es un autor poco conocido. ¿Es vuestro primer contacto con el teatro de Rojas Zorrilla o ya conocíais alguna obra?
Clara Sanchis: Para mí ha sido un auténtico descubrimiento, no lo conocía y me gusta muchísimo. Es una mezcla de comicidad y al mismo tiempo profundidad y complejidad en los personajes… Un hombre moderno y los personajes femeninos de esta función son insólitos. Por supuesto, Lope de Vega también es otro gran defensor de la libertad de la mujer… son esos aliados que ya teníamos…
Porque ¿qué sería de la liberación sin estos aliados hombres, cuando durante tanto tiempo sólo ellos han tenido la voz? El personaje que interpreto en esta función, que no quiere casarse con quien le toca, llega a decir “mi albedrío es mío”. Esto en una mujer del Siglo de Oro es insólito y además la altura intelectual que le da.
Nuria Gallardo: El querer casarse por amor. Pero es el hecho de que la mujer se lo plantee y diga “si a mí me gusta uno, ¿por qué no me voy a casar con él?”. Eso era impensable porque las mujeres estaban educadas para casarse con alguien que tuviera posibles.
C.S.: Además el personaje de Nuria (Beatriz) habla directamente de sexo. Una sexualidad expresa encima de la mesa y expresan sus deseos físicos.
N.G.: Rojas Zorrilla no ha sido un autor tan prolijo y no ha proliferado tanto con sus obras como para tener una buena biblioteca suya. Son menos conocidas… porque hay otros autores como Lope de Vega que no te quiero ni contar la de obras que tiene…
C.S.: Esta obra además es curiosísima estructuralmente, es muy moderna. Es muy moderno el hecho de que sea tan coral, todos los personajes son importantes y tienen su momento.
N.G.: Creo que en la historia del teatro clásico es la primera vez que la criada tiene un soliloquio. Yo esta obra no la conocía y hemos tenido la suerte de dar con una función en la que “el listo” o el más inteligente de todos los alumnos de la época empezó a chupar de todos los maestros y ha dado con la piedra filosofal. Una función redonda.
P.: Hay mucha gente que habla sobre lo transgresor que ha sido el director o directora a la hora de apostar por un montaje o una forma de trabajar la obra, pero la transgresión ya está en el propio texto desde hace siglos. ¿Cómo es la creación de unos personajes de una obra como esta, además en verso?
N.G.: Mi proceso creativo ha sido muy diferente al del resto de compañeros. (Destacamos que la actriz se incorporó cuando la función ya había comenzado a rodar y que, hasta entonces, su papel lo interpretaba Marta Poveda).
C.S.: Helena Pimenta propuso una forma de trabajar el verso que para mí ha sido nueva. Una forma mucho más física de lo que para mí era habitual y creo que de alguna manera hemos sacado ese animalito que llevamos dentro. Y claro, unido esto a la transgresión que tiene el texto es fantástico porque los conflictos no se quedan en palabras, sino que están completamente en el cuerpo y ha sido algo en lo que Helena Pimenta ha puesto mucho hincapié. Nos dejamos la piel y eso hace que la comicidad sea mucho más salvaje, creo que es un tipo de interpretación muy directa.
N.G.: Muy arriesgada porque es muy de verdad. ¿Cuándo te ríes tú más? Cuando más en serio están viviendo los personajes lo que les pasa. El público es absolutamente partícipe de todo lo que nos está pasando. Cuanto peor lo pasa esta mujer (doña Inés, interpretada por Clara) no te quiero ni contar… más risa da.
C.S.: Los tres personajes femeninos son tres grandes desobedientes, tres maravillosas desobedientes.
N.G.: Una mujer que se enfrenta a su padre, otra que viene buscando al hombre que la ha dejado tirada y la otra que es un pendón desorejado que dice “yo, mi beneficio”. Son tres montañas que mueven mares.
P.: Entonces aunque haya muchos hombres la función la movéis vosotras, ¿no?
C.S.: Yo creo que no. Lo que sí tiene es una escena insólita larguísima y muy curiosa de personajes femeninos (doña Ana y doña Inés) que son amigas, confidentes. Las feministas norteamericanas a la hora de ver los guiones comprueban que haya una escena entre dos mujeres que estén solas, hablen entre ellas, que no hablen de un hombre y que sean amigas para que pase los requisitos de igualdad.
En este caso sí hablan de hombres porque es la temática pero es rarísimo que haya dos mujeres hablando de sus cosas en escena. Si están hablando es porque son enemigas o porque están hablando de un hombre.
N.G.: Es una escena en la que aunque estén hablando de un hombre son amigas.
C.S.: Para ponerse de acuerdo y ser solidarias entre ellas. O sea me quito de nuevo el sombrero con Rojas Zorrilla. En la unión de las mujeres es donde está la fuerza.
P.: En esta obra hay un componente metateatral importante que es el cambio de roles de amo-criado, por ejemplo. Componente que Helena Pimenta ha potenciado con el recurso de presentaros antes el público como actores antes de empezar la función (y al finalizar), ¿no?
C.S.: En este caso es lectura de Helena, no está en la función ese principio. Es muy bonito porque se produce un efecto de muñecas rusas porque, al mismo tiempo, también en los personajes queda clarísimo en el texto que en la vida representan un personaje que no desean. Tan contemporáneo esto además porque nos pasa ahora. Hablamos de identidades y creo que en ese juego que hace Helena se está hablando de eso, de quién está detrás de la máscara.
N.G.: Eso ayuda muchísimo también a que el público sea cómplice desde el minuto cero con el actor. Yo ya sé que tú sabes y tú ya sabes que yo sé, podemos jugar juntos. La función la vamos a hacer juntos. Vamos a hacer un acto de amor juntos, ya verás que bien te lo pasas, confía en mí y juntos de la mano. Y vuela.
C.S.: Helena ha dirigido esta función en estado de gracia porque ese principio tiene también una melancolía. Con una función que es comedia tuvo la enorme inteligencia de, desde el principio y a través de la música, establecer un código de una cierta nostalgia y tristeza que es necesaria para que no sea frivolidad.
N.G.: Es que en la lucha por conseguir algo a los personajes se les va un jirón, les cuesta la vida. Es muy divertido pero el público también es cómplice de todo lo que duele. Por eso me río y comparto, es decir, no me río de… sino me río con. Esta función está hecha para que el público se ría con nosotros.
P.: Los jóvenes, y no tan jóvenes, le tienen un poco de miedo a los clásicos. ¿Notáis ese miedo al verso?
C.S.: Sí, y es porque realmente el verso es muy difícil de entender. Entender una función en verso requiere un esfuerzo intelectual muy gratificante por todo el recorrido mental que hay que hacer para entrar… Es casi otro idioma.
N.G.: Lo que requiere el verso es mucho ejercicio de escucha. Durante un tiempo, en este país hace mucho años, la oratoria o el cómo se dice era más primordial que lo que se está diciendo. Ahora mismo lo que se trabaja en el escenario es lo que le pasa a los personajes, la suerte que además tenemos nosotros es poder decirlo con palabras maravillosas. El trabajo específico que se hace con Helena Pimenta va orientado a que no haya una palabra que no se sepa por qué se dice. Con este trabajo el público es capaz de comprender a través del verso qué le está pasando a los personajes.
P.: Para finalizar, y es una pregunta que a mí me gusta mucho hacer, independientemente del autor, la obra, el género…¿qué os ocurre cuándo se abre el telón? ¿qué es para vosotras el teatro?
C.S.: A lo largo de la vida de un actor tengo la impresión de que es algo que va cambiando. Ahora, y seguramente tiene que ver con el viaje de esta función y con otra que estoy haciendo de Juan Mayorga (La lengua en pedazos), pienso mucho en que en este arte el trabajo es comunicación con el espectador.
Para mí subirme al escenario, y es la gran diferencia con el cine y la televisión, es jugar juntos. El público está ahí, no se debe olvidar, y aunque exista cuarta pared nuestro juego es en comunicación constante con el espectador. Es algo que hacemos juntos y eso, hoy en día, que estamos tan solos es precioso.
N.G.: Magia. Es eso: magia. Es volar, crear, imaginar, soñar.
Con Nuria Gallardo y Clara Sanchis al finalizar la entrevista.

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